

En el silencio del convento, nuestras manos transforman hilos de oro y seda en piezas litúrgicas. Cada puntada es una oración, un sustento digno y una prolongación de nuestra vida contemplativa.
Cuatro pilares de la espiritualidad Franciscana
Nuestra vida se sustenta en la Regla de Santa Clara, un camino de fe y servicio que se expresa en cuatro dimensiones esenciales.
Oración y Devoción
Pobreza y Minoridad
Fraternidad
Misión
Contemplamos a Jesús, siendo espejos de su vida en el silencio y la intercesión por el mundo.
Abrazamos el privilegio evangélico de la desapropiación, viviendo del trabajo manual como Hermanas Pobres.
Cultivamos un espacio de igualdad, servicio, perdón y amor mutuo entre las hermanas.
Testimoniamos la presencia de Dios desde la clausura, a través de nuestra oración y cercanía a los problemas.

Cada puntada en el bastidor es una prolongación de nuestra oración diaria.
Si sientes inquietud por la vida contemplativa, te ofrecemos un acompañamiento libre y sin compromiso en nuestra comunidad.


